Fundación Democracia
Nos une el sueño
y el compromiso
de un nuevo país...
Programa de Construcción de Ciudadanía en el Congreso de la Nación
Círculo de Legisladores de la Nación Argentina
Fundación Democracia
 
PROGRAMA DE CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA. PARLAMENTO JUVENIL.
 
Fundamentos
CONCEPTUALIZACIÓN:
La construcción de ciudadanía es un proceso continuo cuya meta es formar miembros responsables y activos de la sociedad, conscientes de sus derechos y obligaciones, y dotados de habilidades democráticas para resolver conflictos. El discurso sobre participación activa, política, protagónica, evoca directamente la cuestiones de democracia y ciudadanía y, si bien participación, democracia, ciudadanía no son sinónimos, son conceptos y realidades que no pueden separarse.
Toda iniciativa sobre construcción de ciudadanía se apoya conceptualmente en la definición de ciudadanía, que ha evolucionado gradualmente a lo largo de doscientos años. El debate fue iniciado por Jean Jacques Rousseau (1712-1778) que presentó en el "Contrato Social" la idea del ciudadano como individuo autónomo capaz de otorgar o negar consentimiento a los gobernantes, plasmada por los revolucionarios franceses en la Declaración del Hombre y del Ciudadano.
En primer lugar se reconocieron los derechos de la ciudadanía civil: igualdad ante los tribunales de justicia, prohibición de las detenciones arbitrarias, libre expresión de opiniones y derecho a la propiedad privada. En segunda instancia se desarrolló el concepto de la ciudadanía política reflejada en las instituciones representativas, aunque el sufragio universal y el derecho de todos los ciudadanos a ser candidatos en las elecciones se realizaron sólo en el siglo XX. Para esta época ya estaba en marcha el tercer punto, el reconocimiento de la ciudadanía social, que garantiza condiciones sociales y económicas que permitan una existencia digna y proporciona la educación básica para que las personas se desenvuelvan en su vida cotidiana. Las escuelas y los servicios sociales son las instituciones que sostienen la ciudadanía social.
En la actualidad tiene gran aceptación la tipología clásica de Thomas Humphrey Marshall que, en "Ciudadanía y Clase Social", reúne todas estas dimensiones del concepto y formula que la ciudadanía es un status de plena pertenencia de los individuos a una sociedad, que es conferido a los miembros de pleno derecho de una determinada comunidad, en virtud de que disfrutan de derechos en el ámbito civil, en el político y en el social.
Desarrollos posteriores enfatizaron la condición de los derechos sociales como llave de acceso al ejercicio de la plena ciudadanía, en virtud de que su cumplimiento condiciona la participación y el ejercicio de los demás, así como también realzaron la relación intrínseca entre ciudadanía, democracia y derechos humanos.
El urbanista Jordi Borja, que aporta una iluminadora precisión de los conceptos "civitas" - lugar del civismo o participación en los quehaceres públicos- y "polis" -lugar de ejercicio de poder-, afirma que sin instituciones verdaderamente representativas no hay ciudadanía. Y, recurrimos simultáneamente a la expresión de Will Kymlicka para completar la dinámica de la participación ciudadana: "Hoy el vigor y la estabilidad de una democracia moderna no dependen solamente de la justicia de su "estructura básica" sino también de las cualidades y actitudes de sus ciudadanos".
PROPUESTA FORMATIVA:
La propuesta de este programa formativo diseñado por la Fundación Democracia apunta a despertar en niños y adolescentes la conciencia de su dimensión de ciudadanos y enriquecer las cualidades de su participación presente y futura en el marco de las disposiciones de la Constitución Nacional, la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes.
Como reflexión preliminar, debemos señalar que asumir la construcción de la ciudadanía en los niños y jóvenes de nuestro continente, impone resolver las situaciones pendientes que los afectan de modo especial y que impactan negativamente en sus condiciones de vida. Esta realidad ha provocando su distanciamiento de la democracia dando origen, entre otras manifestaciones, a comportamientos apáticos o focalizados en cuestiones nimias, individualismo, abstencionismo, deslegitimación de la política, descrédito hacia las instituciones, pérdida de credibilidad y confianza en los partidos políticos, en el Parlamento, y también en sus representantes.
Indudablemente, la existencia de grandes asimetrías sociales (que se refracta en la alta deserción escolar, que establece diferencias en la calidad educativa y en el acceso a la salud pública, que provoca el trabajo infantil, el desempleo, y la insuficiencia de los salarios, etc.) exhibe impiadosamente la carencia de oportunidades sociales, económicas y culturales que afecta a grandes sectores de la población y principalmente, dentro de ella, a los jóvenes. Toda esta extrema desigualdad opera en los distintos países de América Latina -con evidentes particularidades nacionales- como un poderoso mecanismo de inhibición de la potencialidad de los jóvenes para intervenir positivamente y proyectarse en la vida democrática.
Con el objetivo de aportar a la resolución de estos problemas y mediante la unión de esfuerzos, recursos, voluntades y sueños, hemos diseñado este Programa buscando empoderar a los jóvenes y crear nuevas propuestas que enriquezcan y habiliten su mejor relacionamiento con las instituciones parlamentarias y con la práctica democrática, promoviendo su participación y la construcción de confianza.
El Programa que presentamos plantea la promoción del protagonismo integral como horizonte de la participación, del ejercicio de la ciudadanía y el desarrollo de una cultura democrática y asume que conceptualizar al niño y al joven como sujeto de derechos es realizar una declaración política, social y jurídica de ciudadanía, que afirma el goce de este derecho para cada uno y para los niños y los jóvenes como conjunto social. El ejercicio de su condición ciudadana se enmarcará en las coordenadas culturales, en el contexto social, en la tradición jurídica, en las consideraciones psicopedagógicas, etc., delimitando así lo que en la práctica sería la definición del status jurídico, social y político del ciudadano niño y de la ciudadanía juvenil.
Sobre este punto deseamos citar las expresiones de Alejandro Cussianovich que, desde el llamado paradigma de la promoción del protagonismo integral de los niñ@s-adolescentes, expresa: "En este sentido consideramos que todas las formas concretas de ejercicio de la ciudadanía son formas inacabadas de ciudadanía. Pero hablar de ciudadanía diferenciada, circunscrita o de ejercicio reglamentado, regulado, no equivale a ser pre-ciudadano. (.) Las teorías de la preciudadanía de la infancia tienen como substrato una acepción de ciudadanía restringida y de rígida tradición jurídica. Pero para nosotros se impone abrir el diafragma conceptual y abordar la ciudadanía en un sentido cultural y en una conceptualización más extensa. La responsabilidad que asiste a la sociedad de proteger a los niñ@s de toda manipulación, de toda forma de abuso y explotación lejos de justificar un derecho a la preciudadanía invita a ser política, ética, pedagógica y jurídicamente cuidadosos en el ejercicio de su condición de ciudadanos"
En este contexto es pertinente afirmar que situamos a la responsabilidad como exigencia de la libertad. También en palabras de este autor, "Si retomamos la etimología griega de "protagonismo" podemos constatar cómo "arjo" y "arjeuo" dicen responsabilidad, encuentro con el otro y poder; el poder no (.) desligado del compartir, participar, unirse al otro. La densidad ética del discurso sobre protagonismo se evidencia cuando se afirma que un indicador definitivo del ejercicio responsable del propio protagonismo es si éste es fecundo, productivo, generador del protagonismo del otro y de los otros. Por ello con igual fuerza de convicción con la que se afirma el goce de un derecho, se exige la responsabilidad en su ejercicio. La responsabilidad es inherente a todo derecho para que este sea efectivamente un derecho humano. Este fundamento sostiene el principio de participación activa de los niñ@s, expresión de su actoría social."